LOS MIEDOS SON CREENCIAS, NO SON HECHOS

Y las creencias, se pueden cambiar. El gran Einstein dijo: 

"No se pueden esperar resulta­dos diferentes haciendo siempre lo mismo". Cuando la mente sostiene un pensamiento de miedo durante mucho tiempo, es posible que su realidad externa espeje esa creencia. Dicho a la criolla, atraemos aquello que tememos en forma recurrente, entonces cuando venga el pensamiento de miedo, hay que cambiarlo rápidamente por su opuesto, un pensamiento liberador de coraje, confianza y dicha que no se vincula en nada con el anterior miedo. El uni­verso a todo dice sí, por eso seamos cuidadosos con las creencias que albergamos. 

La mente es poderosa y creadora. Gran parte del temor a un futuro oscuro se debe a vivencias pasadas. Nada de lo que pasó tiene que volver a pasar si cambiamos el contenido de nuestra estructura mental. Recordemos que el miedo no es tu na­turaleza, el amor lo es; por lo tanto, el tomarte puede ayudar al ser un indicador o una alarma que te avisa: "¡Eh!, estoy creyendo en una reali­dad que no está alineada con mi ser!" Una vez que tomas conciencia de esto, podes elegir cambiar tu creencia, para que esas si­tuaciones y escenarios que te imaginabas no aparezcan más en tu mente ni se manifiesten en tu realidad. Porque recordemos que creer es crear, y las creencias más fuertes se manifies­tan en la realidad física. Pregúntate: "¿Qué estoy pensando, qué creencias estoy teniendo para sentir miedo ahora mismo?". 

Una vez que reconoces esa creencia que te genera miedo, reemplázala por la que es de tu preferencia y esté alineada con tu ser, que es luz, es amor y siempre es valioso sólo por existir.

Múltiples técnicas para manejar nuestras emociones

Podés terminar con el estrés y la conducta compulsiva con una profunda y novedosa curación emocional que combina diferentes técnicas. Te comentamos cómo ponerlas en práctica.

Cuántas veces nos vemos desbordados por distintas situaciones? la ansiedad juega un rol muy importante en este principio de desesperación que erosiona nuestra calidad de vida y nos mantiene en vela, agobiado, sin poder resolver los dilemas. Se trata de una respuesta emocional que engloba un sentimiento de miedo, desasosiego y preocupaciones, toda vez.

Actualmente, se estima que un 20.5% o más de la población mundial sufre de algún trastorno de ansiedad, generalmente, sin saberlo. ¿Qué nos sucede? cuando estamos muy ansiosos, es posible que la respiración y la frecuencia cardíaca se aceleren, que dudemos y hasta podemos sentir mareos y temblores.

Algunas personas asumen conductas compulsivas: Fuman desmedidamente, se muerde las uñas hasta lastimarse, o comen sin siquiera masticar lo que tardan. El espectro de síntomas que puede producir la densidad es tan amplio como fácil de detectar. El desafío está, entonces, en revertirlos.

De este modo, para separar los estados de ansiedad, tenemos que hacer un trabajo integrador entre el cuerpo, la mente y el corazón.

La conciencia jamás está sola

Observa a los ni­ños: ellos juegan solitos, imaginando cosas, sin­tiéndose
completos en cada momento. NO piensan "sería más feliz si tuviera más amigos", ellos no piensan así.

Sólo crean su propio en­tretenimiento. Todo lo que necesitas está den­tro de ti. La conciencia jamás está sola, porque se está amando a sí misma, disfruta de sí mis­ma y vive completa dentro de ella. 

Puedes es­tar en un salón rodeado de cien personas y sen­tirte solo, porque la verdad es que el estar con­tigo te resulta insoportable: "No me gusta es­tar solo, necesito a alguien o algo que me dis­traiga y me mantenga alejado de mí". Pero si estás anclado en el amor-conciencia, puedes estar solo pero nunca sentirte solo, puedes ele­gir estar con alguien, pero en realidad no ne­cesitas de nadie. Aquello que creemos que ne­cesitamos es sólo una idea, porque buscamos afuera, porque nos alejamos de la fuente, por que tenemos el hábito de ver el vaso medio vacío en vez de verlo medio lleno.

¿Por Qué Donar Sangre?

Características peculiares de esta noble acción humanitaria y de todo corazón, descrita en esta infografía