Las fuerzas motivadoras de nuestra vida onírica son nuestros deseos irracionales

Durante el reposo reviven impulsos cuya existencia no queremos o no nos animamos a reconocer cuando estamos despiertos. El podio, la ambición, los senos y la envidia irracionales, y particularmente los deseos sexuales perversos o incestuosos, que excluimos de la conciencia, encuentran expresión en los sueños.

Freud afirma que todo tenemos en el fondo de nuestro ser eso deseos irracionales, que los hemos reprimido por exigencia de la sociedad pero de los cuales no podemos librarnos completamente.

La nutrición es cosa de filosofía y movimientos sociales

--> Un recorrido por las diferentes corrientes de alimentación para que en la dieta diaria se convierta en una herramienta para alcanzar el equilibrio de nuestro ser.

Vivir más, estar sanos, flacos, alegres y vigorosos. Con esta premisa, y el miedo al colesterol merodeando la heladera, cada día se multiplican número de personas dispuestas a cambiar la hamburguesa con fritas por una buena ensalada de vegetales y arroz integral. No es fácil erradicar ciertos hábitos, menos en esta sociedad contemporánea donde lo que menos abunda es el tiempo, y las ganas, de ponerse a cocinar a la vuelta del trabajo. Desde que el hombre salió de la caverna la carrera ha sido un ingrediente fundamental en la vida cotidiana, pero en el siglo XIX a esta parte surgieron distintos movimientos culturales para los que el alimento pasó a ser, más que una vacía básica, una filosofía de vida. Ya no se trata sólo de comer mejor para estar bien, sino de expresar mediante la ingesta una determinada postura frente a una causa social. En cualquier caso, vale recordar que los fanatismos son peligrosos para la salud, que no todas las propuestas alimentarias son aptas para cualquier organismo y menos aconsejables aún es cambiar drásticamente la dieta de siempre sin la supervisión de un médico nutricionista

Para hacer vegetariano, macrobiótico o crudivoro, primero hay que informarse, y después elegir. Que tu alimento sea tu medicina, dijo Hipócrates, y sigue teniendo razón.

Ruptura sentimental

Es factible marcar un antes y un después a partir de un hecho de infidelidad. No obstante, para lograrlo y que la bisagra determine un antes y un después enfocados desde el costado positivo, resulta necesario que ambos integrantes de \a pareja hayan conseguido crecer a partir de aquella situación de profunda crisis que les tocó. Al usar la palabra "crecer", me refiero a que puedan evolu­cionar hacia niveles hermosos, interesantes y superlativos, como para sentirse por completo diferentes 3 los personajes que incurrieron en la infidelidad. En un buen romance salen a flote quienes consiguen quitarse las máscaras, quienes dejan atrás aquellos antiguos y limitados roles que ya no quieren volver a interpretar, quienes revelan a partir de tal decisión, por separado y juntos, sus otros rostros, sus verda­deros y naturales rostros, sin necesitar vivir sumergidos en una mentira que acalle su verdad.

A partir de allí, a partir del crecimiento individual y conjunto, podrán resurgir como una genuina pareja. Quienes acepten el desafío se perdonarán, se comprenderán y valorarán su unión, celebrando cada instante hechos tan simples y divinos como acostarse juntos bajo un mismo te­cho y despertar juntos en la misma cama, considerando cada día como el primero del resto de sus días.

Así que por más que la mente quede atrapada y pretenda recor­dar de tanto en tanto lo sucedido, metiéndole púa, cizaña al ego, trabajen para que sólo prevalezca la verdadera esencia común de la pareja, reconociéndose diferentes a aquellos seres carentes que representaron y, en cierto modo, los empujaron a una rela­ción estéril que derivó en la infidelidad que necesitan dejar atrás. Así que sépanlo y recuérdenlo: en casos del estilo no hay cul­pables y no hay víctimas, sino prisioneros de una situación de la que no supieron desenmarañarse. Una vez que lograron hacerlo, libérense de los atuendos que han cargado, vístanse de fiesta, acuerden juntos no volver a utilizar esas prendas e intenten, como si se tratara de un inicio, darle un nuevo carác­ter, una nueva razón de ser a la relación.